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viernes, 30 de mayo de 2014

Se corrobora que el calentamiento global actual no es una fluctuación natural del clima

Un análisis de una serie de temperaturas del planeta desde el año 1500 hasta la fecha descarta, con más de 99 por ciento de certeza, la posibilidad de que el calentamiento global en la era industrial sea simplemente una fluctuación natural en el clima de la Tierra, y no se deba en buena parte a la actividad humana.

El estudio lo ha realizado el físico Shaun Lovejoy, profesor en la Universidad McGill en Canadá, para tratar de responder, una vez más, a la polémica pregunta de si este calentamiento global observado en la era industrial se debe principalmente o no a las emisiones de gases con efecto invernadero causadas por la quema de combustibles fósiles en el marco de actividades humanas.

En vez de usar complejos modelos digitales, que pueden ser cuestionables, para estimar los efectos de las emisiones de gases con efecto invernadero, cuya proyección futura también puede ser cuestionable, Lovejoy examina simplemente los datos históricos observados, que no pueden ser cuestionados, para evaluar la hipótesis alternativa de que el calentamiento observado durante el último siglo es debido a variaciones naturales a largo plazo en el patrón de comportamiento de las temperaturas.

[Img #20128]
 Los resultados de este nuevo estudio, según Lovejoy, desmontan los dos argumentos más usados por los escépticos del cambio climático global, el de que el calentamiento tiene un origen natural, y el de que los modelos digitales del sistema climático de la Tierra están equivocados en los resultados que ofrecen.

El estudio de Lovejoy aplica la metodología estadística estándar para determinar la probabilidad de que el calentamiento global observado desde 1880 se deba a la variabilidad natural. Su conclusión es que esta hipótesis puede ser descartada con un nivel de confianza mayor que el 99 por ciento, e incluso tiene gran certeza en que puede ser descartado con más de un 99,9 por ciento de confianza.

Para el nuevo estudio se han tenido en cuenta los datos de diversas fuentes naturales de información climática del pasado, tales como anillos de crecimiento anual de árboles, núcleos de hielo, y sedimentos de los lagos.

Aunque para este nuevo estudio Lovejoy no ha empleado los gigantescos modelos digitales de simulación usados normalmente por los científicos para estimar la magnitud del cambio climático futuro, sus resultados complementan a los del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los cálculos que ha manejado Lovejoy predicen, con un 95 por ciento de confianza, que una duplicación de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono (CO2) causaría un calentamiento global del clima de entre 1,9 y 4,2 grados centígrados. Este rango, aunque es más estrecho, encaja con el ofrecido por la predicción del IPCC de que las temperaturas subirán entre 1,5 y 4,5 grados centígrados si las concentraciones de CO2 se duplican.


http://noticiasdelaciencia.com/not/10537/se-corrobora-que-el-calentamiento-global-actual-no-es-una-fluctuacion-natural-del-clima/

sábado, 3 de mayo de 2014

Un estudio alerta del riesgo de subestimar los efectos menos espectaculares del cambio climático

Un estudio liderado por investigadores del CSIC ha analizado los cambios en la temperatura y las precipitaciones que pueden afectar a la supervivencia a largo plazo de las especies. A través del análisis de 15 modelos climáticos elaborados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), el artículo expone la complejidad de los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad y los retos a los que se enfrentan los ecosistemas naturales en todo el planeta. Los resultados han sido publicados en la revista Science.

“Las regiones polares han captado mucha atención debido al deshielo de los casquetes por el aumento de las temperaturas y a la reducción del hábitat de las especies árticas y subárticas. Sin embargo, no hay que subestimar otros efectos, en principio menos espectaculares visualmente, del cambio climático en otras regiones del planeta.

En los trópicos, el calentamiento originará condiciones climáticas totalmente nuevas y desconocemos si las especies serán capaces de adaptarse a ellas”, explica el investigador del CSIC Miguel Bastos Araújo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.


[Img #19642]El estudio revisa los métodos de medición de cambio climático y relaciona los cambios que ya se están produciendo con las amenazas y las oportunidades que pueden afectar a la biodiversidad en un futuro. La comparación de los resultados aportados por los diversos métodos de medición revela que las especies experimentarán los cambios de forma diferente según en qué región del planeta se encuentren.

“Por ejemplo, el calentamiento extremo y las sequías afectarán principalmente la biodiversidad de los trópicos, mientras que las especies polares y de climas fríos verán cómo se reducen los hábitats a los que están adaptadas”, añade la investigadora del CSIC Raquel García, del mismo centro.

A pesar de ser un fenómeno global, el cambio climático se manifiesta de formas tan diferentes que no es posible aplicar una misma receta para enfrentarse a él. Según los investigadores, es necesario tener en cuenta las consecuencias a nivel regional.

“Cuanto mejor entendamos las implicaciones del cambio climático, mejores estrategias podremos diseñar para preservar la biodiversidad y los ecosistemas”, concluye Bastos Araújo.



http://noticiasdelaciencia.com/not/10275/un_estudio_alerta_del_riesgo_de_subestimar_los_efectos_menos_espectaculares_del_cambio_climatico/

domingo, 27 de abril de 2014

A más calor, más metano; y a más metano, más calor

Debido a su abundancia, el dióxido de carbono es el principal responsable del calentamiento global, pero no es ni mucho menos el gas más peligroso en cuanto a capacidad de retener calor: El gas metano es aproximadamente 30 veces más eficiente en la captura de calor.

Una nueva investigación indica que por cada grado que la temperatura de la Tierra aumenta, la cantidad de metano que ingresa en la atmósfera debido a las emisiones provenientes de microorganismos que habitan en sedimentos lacustres y humedales de agua dulce, las principales fuentes del gas, se incrementará significativamente. Al aumentar la temperatura, el aumento relativo de las emisiones de metano superará al de las emisiones de dióxido de carbono a partir de estas fuentes.

Así se ha determinado en la investigación realizada por el equipo de Cristian Gudasz, de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, Estados Unidos.

El metano es el tercer gas de efecto invernadero más frecuente después del dióxido de carbono y el vapor de agua.

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Los investigadores analizaron cerca de 1.600 mediciones de temperatura y emisiones de metano de 127 ecosistemas de agua dulce, incluyendo lagos, pantanos, marismas y arrozales. El tamaño de cada punto se correlaciona con la tasa promedio de las emisiones de metano en miligramos por metro cuadrado, por día, durante el transcurso del estudio. Los puntos más pequeños indican menos de un miligramo por metro cuadrado, mientras que el punto de mayor tamaño representa más de       tres miligramos.

En sistemas de agua dulce, el metano se produce a medida que los microorganismos implicados digieren la materia orgánica, un proceso conocido como metanogénesis.

Para proporcionarles a los científicos que trabajan con modelos climáticos una manera simple y precisa de cuantificar la metanogénesis, Gudasz y sus colaboradores analizaron cerca de 1.600 mediciones de temperatura y emisiones de metano de 127 ecosistemas de agua dulce de todo el mundo.


Los investigadores encontraron un patrón común enlazando emisiones de metano y temperaturas: La generación de metano en ecosistemas de agua dulce se estimula con temperaturas altas. Por regla general, y simplificando el patrón, las emisiones de metano a 0 grados centígrados pasan a ser 57 veces más grandes cuando la temperatura alcanza 30 grados centígrados, según han determinado los investigadores.


http://noticiasdelaciencia.com/not/10158/a_mas_calor__mas_metano__y_a_mas_metano__mas_calor/

domingo, 20 de abril de 2014

La deforestación de la Cuenca del Congo intensificará el cambio climático en la región

Hacia el año 2050, la deforestación por sí sola podría causar un incremento de 0,7 grados centígrados en las temperaturas de la Cuenca del Congo.

Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un estudio hecho por especialistas de la Universidad de Lovaina en Bélgica.

Un crecimiento explosivo de la población y unas prácticas agrícolas ineficientes son lo que está causando la destrucción a gran escala de las selvas tropicales en África Central.

Tom Akkermans, Wim Thiery y Nicole P. M. Van Lipzig examinaron cómo estas prácticas afectarán a las temperaturas a largo plazo en la región. Utilizando un modelo informático sofisticado, pronosticaron las temperaturas de la Cuenca del Congo en el año 2050. Los resultados indican que, como resultado de las emisiones globales de gases con efecto invernadero, el África Central de ese año será en promedio 1,4 grados centígrados más cálida que en la actualidad, mientras que la deforestación añadirá esa cantidad extra de 0,7 grados centígrados al calentamiento.


[Img #19374]

Los resultados también muestran una fuerte correlación espacial entre la deforestación y el calentamiento global. En ciertos “puntos calientes” de deforestación, los incrementos causados por ella podrían ser de hasta 1,25 grados centígrados, a sumar al calentamiento causado por los gases de efecto invernadero. Tales aumentos drásticos de la temperatura echarán de las zonas a especies vegetales y animales, e incluso podrían poner a algunas en riesgo de extinción, tal como advierten los investigadores.


El calentamiento inducido por la deforestación pronosticado mediante el modelo puede atribuirse en gran parte a una reducción en la evaporación. Una vez que la deforestación ha acabado con una selva, la energía solar que de otra forma les sirve a las tierras selváticas para evaporar agua, pasa a acumularse cerca de la superficie de la Tierra, haciendo que la atmósfera se caliente.

Esta evaporación reducida también amenaza a los niveles de precipitación en la región. Sin embargo, debido a las complejidades de la circulación del aire y de la formación de nubes, el nexo de unión entre el patrón espacial de cambio y el patrón de deforestación es menos pronunciado.



http://noticiasdelaciencia.com/not/10135/la_deforestacion_de_la_cuenca_del_congo_intensificara_el_cambio_climatico_en_la_region/

sábado, 8 de marzo de 2014

Confirman que la temporada de deshielo en el Océano Ártico dura cada vez más

La temporada de deshielo a lo largo y ancho del Ártico se está prolongando en promedio cinco días por década, según una nueva investigación. Nuevos análisis de datos de satélite muestran que el Océano Ártico está absorbiendo cada vez más energía del Sol en verano, lo que lleva a una aparición cada vez más tardía de nuevo hielo marino en otoño. En algunas regiones, la congelación otoñal se está produciendo 11 días por década después de lo que era habitual.

Así se ha determinado en un estudio realizado por el equipo de Julienne Stroeve, una reputada experta que trabaja desde hace poco en el University College de Londres, Reino Unido, y que antes lo hizo en el Centro Nacional estadounidense de Datos de Hielo y Nieve, gestionado por la Universidad de Colorado en Boulder.


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Este mapa muestra los cambios en la temporada de deshielo a lo largo del último cuarto de siglo. Las áreas rojas contemplan temporadas de deshielo más largas, hasta 40 días a lo largo de todo el período. En unas cuantas áreas (mostradas en azul), la temporada de deshielo se ha acortado.

En general, la tendencia observada se traduce sobre todo en un final más tardío de la temporada de deshielo. Sin embargo, el momento del comienzo del deshielo influye fuertemente en cuánta energía del Sol será absorbida por el hielo y el mar. Esto a su vez se ve afectado por cuán reflectante sea la superficie. Las superficies muy reflectantes, como el hielo, tienen un albedo alto, por lo que reflejan de vuelta al espacio buena parte del calor que les llega. Las superficies menos reflectantes, como el agua líquida, tienen un albedo bajo, y absorben una parte más grande del calor dirigido hacia ellas.

Esto significa que incluso un pequeño cambio en la extensión del hielo marino en primavera puede llevar a que se absorba muchísimo más calor en verano, con la consecuencia de un comienzo sustancialmente más tardío de la congelación en otoño. Existe también un segundo efecto, y es que el hielo multianual (el que sobrevive a través del verano sin fundirse), tiene un albedo más alto que el hielo de un solo año que sólo cubre el mar en invierno. La proporción de hielo invernal en el Ártico que está formada por hielo multianual ha descendido desde alrededor del 70 por ciento a mediados de la década de 1980, hasta menos del 20 por ciento a fines de 2012, de manera que los cambios son bastante sustanciales.


http://noticiasdelaciencia.com/not/9753/confirman_que_la_temporada_de_deshielo_en_el_oceano_artico_dura_cada_vez_mas/

domingo, 23 de febrero de 2014

El año 2013 siguió la tendencia de altas temperaturas de los últimos tiempos

Un análisis de datos llevado a cabo por científicos de la NASA confirma que en el inquietante ranking de los años más calurosos desde 1880, que es cuando se comenzaron a hacer mediciones de manera sistemática, el año 2013 ocupa el séptimo puesto, empatado con el 2009 y el 2006. Este puesto alcanzado por el 2013 sigue la tendencia al calentamiento que se viene observando en los últimos tiempos.

Con excepción de 1998, los 10 años más cálidos en este periodo de 134 años son todos posteriores a 1999.

Los años 2010 y 2005 ocupan el primer puesto.

En el puesto número 2 del ranking de año más cálido desde 1880, figuran, empatados, los siguientes años: 1998, 2002, 2003 y 2007.

El clima global se ha calentado alrededor de un quinto de grado centígrado por década desde finales de los años 70, y la última década fue la más cálida documentada de la historia.



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                             Tendencia en el cambio de temperaturas entre 1950 y 2013.


El análisis realizado por el equipo de Gavin Schmidt, del Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés), ubicado en Nueva York, Estados Unidos, indica que la temperatura promedio en 2013 fue de 14,6 grados centígrados (58,3 grados Fahrenheit), o sea 0,6 grados centígrados por encima del valor de referencia de mediados del siglo XX. La temperatura media global ha subido aproximadamente 0,8 grados centígrados desde 1880, según el nuevo análisis.


Conviene tener claro que, de manera natural, los patrones climáticos siempre causan fluctuaciones interanuales en las temperaturas medias, y que por eso siempre habrá años más cálidos que otros. Por otro lado, el aumento continuo en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra está ocasionando una elevación a largo plazo en las temperaturas globales.

Debido a todo esto, cada año no tiene por qué ser necesariamente más caluroso que el precedente, pero con el nivel actual de emisiones de gases de efecto invernadero, los científicos prevén que cada década sí será más calurosa que la anterior.


El dióxido de carbono es, por su abundancia, el principal gas con efecto invernadero, y por ende ejerce un papel destacado en la regulación del clima de la Tierra. Este gas es emitido de manera natural por la biosfera, pero también se emite debido a la quema de los combustibles fósiles que empleamos para obtener energía. A causa de las emisiones provocadas por el Hombre, cada vez más copiosas, el nivel actual de dióxido de carbono en la atmósfera es el mayor de los últimos 800.000 años.

En 1880, el dióxido de carbono tenía una concentración en la atmósfera de aproximadamente 285 partes por millón. En 1960, la concentración atmosférica del dióxido de carbono, medida en el observatorio que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos tiene en Mauna Loa, Hawái, era de aproximadamente 315 partes por millón. En 2013, este valor superó por vez primera la barrera de las 400 partes por millón.

El análisis de temperaturas realizado por el equipo científico del Instituto Goddard para Estudios Espaciales se ha nutrido de las observaciones sistemáticas de más de mil estaciones meteorológicas de todas partes del mundo, observaciones satelitales de temperaturas de la superficie marítima, y mediciones hechas en bases científicas en la Antártida.



http://noticiasdelaciencia.com/not/9606/el_ano_2013_siguio_la_tendencia_de_altas_temperaturas_de_los_ultimos_tiempos/

sábado, 8 de febrero de 2014

Los hongos pueden determinar el futuro del dióxido de carbono almacenado en suelos

Cuando los científicos debaten sobre el cambio climático global, a menudo se concentran en la cantidad de carbono que hay en la atmósfera y en la vegetación. Pero lo cierto es que el suelo contiene más carbono que el aire y las plantas combinados. Esto significa que incluso un diminuto cambio en el grado de almacenamiento del carbono en el suelo podría tener consecuencias importantes para la atmósfera de la Tierra y para el clima.

Una nueva investigación realizada por Colin Averill, de la Universidad de Texas en Austin, Adrien Finzi de la Universidad de Boston, ambas instituciones en Estados Unidos, y Benjamin Turner, del Instituto Smithsoniano de Investigación Tropical (STRI) en Panamá, apunta hacia un inesperado regulador del contenido de carbono en el suelo: los hongos. Los hongos son los grandes olvidados en las mediciones y estimaciones que se han venido haciendo sobre la capacidad de los suelos para almacenar dióxido de carbono (CO2).

Lo descubierto en esta investigación sitúa a los hongos en primer plano de la problemática del CO2 y en el centro del debate científico sobre cuál es el modo más factible de aprovechar al máximo la capacidad de los suelos para retener a este gas de efecto invernadero.

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En estudios anteriores, se llegó a la conclusión de que la degradación de los suelos, el clima y la productividad de las plantas eran los más importantes reguladores del contenido de carbono en los suelos. Sin embargo, lo descubierto ahora por Turner, Averill y Finzi, sugiere que la biología del suelo ejerce un papel aún más importante. Algunos tipos de hongos simbióticos pueden llevar a un 70 por ciento más de carbono en el suelo por unidad de nitrógeno. El papel de estos hongos no se ha tenido en cuenta en los modelos climáticos empleados para hacer pronósticos sobre el calentamiento global.

La mayoría de las plantas se asocian con hongos de un tipo beneficioso. En esta clase de relación, la planta aporta carbono al hongo, y éste le aporta ciertos nutrientes a la planta. Las relaciones de este tipo se pueden agrupar en tres grandes clases: Las micorrizas arbusculares, las ectomicorrizas, y las micorrizas ericoides. La más común es la micorriza arbuscular, que se da en el 85 por ciento de las familias vegetales, mientras que las micorrizas ericoides y las ectomicorrizas se presentan en unas pocas familias comunes.


Tras numerosas ejecuciones de modelos digitales con más de 200 perfiles de suelos de todas partes del globo terráqueo, los autores del nuevo estudio encontraron que los suelos con presencia de comunidades del tipo micorriza ericoide y del tipo ectomicorriza contenían un 70 por ciento más de carbono por unidad de nitrógeno que los suelos con comunidades del tipo micorriza arbuscular. El efecto es significativo a escala global, porque es independiente del rango común de valores en variables tales como la acumulación de biomasa, la temperatura, la precipitación y el contenido de arcilla de los suelos.

La marcada diferencia que hay en el nivel de carbono incorporado a suelos entre los ecosistemas con ectomicorrizas y micorrizas ericoides, y los ecosistemas con micorrizas arbusculares, se debe a la manera en que los hongos de cada tipo adquieren los nutrientes.



Los hongos de las comunidades micorrizas ericoides y ectomicorrizas producen enzimas que les permiten acceder a formas orgánicas de nitrógeno que no están disponibles para los hongos de las comunidades micorrizas arbusculares. Al apropiarse de buena parte de la cantidad de nitrógeno que hay en la materia orgánica del suelo, los hongos de comunidades micorrizas ericoides y ectomicorrizas limitan la actividad de los microorganismos que descomponen la materia orgánica muerta y que devuelven carbono a la atmósfera. Estos microbios dependen del nitrógeno, y cuando su acceso al mismo mengua por la acción de sus rivales los hongos, no pueden prosperar como lo harían con nitrógeno extra, y su actividad global en el suelo queda notablemente limitada. El resultado es que más carbono se conserva en el suelo.

Las comunidades micorrizas arbusculares no causan tantas restricciones a la actividad de los microbios que descomponen la materia orgánica. El resultado en este caso es que menos carbono se conserva en el suelo.



http://noticiasdelaciencia.com/not/9517/los_hongos_pueden_determinar_el_futuro_del_dioxido_de_carbono_almacenado_en_suelos/

jueves, 30 de enero de 2014

Un futuro con sequías más severas y persistentes para Europa

La lluvia torrencial y la sequía no son mutuamente excluyentes. De hecho, es normal que si la lluvia se concentra mayormente en unos pocos diluvios catastróficos a lo largo del año, el daño causado por esas inundaciones se alterne con el provocado por la sequía en otras temporadas del año.

Para finales de este siglo, se teme un aumento en la frecuencia e intensidad de las sequías en Europa debido al cambio climático y al incremento del uso de agua. Hasta cierto punto era previsible, pero un nuevo estudio, a cargo de especialistas del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea, y la Universidad de Cassel en Alemania, respalda ahora ese temor.

Los resultados que apuntan a ese futuro preocupante, han sido presentados públicamente a través de un informe en la revista académica Hydrology and Earth System Sciences, editada por la EGU (European Geosciences Union).

La investigación realizada por el equipo de Giovanni Forzieri muestra que muchas cuencas fluviales, sobre todo en el sur de Europa, presumiblemente serán más propensas a períodos con menor disponibilidad de agua, debido en buena parte a los efectos meteorológicos del cambio climático global.


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Una demanda de agua siempre creciente, una población en aumento y el uso intensivo de agua con fines agrícolas e industriales, producirá reducciones aun más fuertes en el nivel de los ríos.

La sequía es un grave desastre natural que puede tener impactos considerables en la sociedad, el medio ambiente y la economía. Tan solo en Europa, el costo estimado de las sequías durante las últimas tres décadas es de más de 100.000 millones de euros.

Los autores del estudio exploraron, mediante modelos climáticos e hidrológicos en escenarios distintos de calentamiento global, la cuestión de si las temperaturas crecientes y un consumo intensivo de agua podrían causar en Europa sequías más intensas y de mayor duración, y en tal caso cuáles serían las zonas más castigadas.

Esos escenarios reflejan posibles evoluciones del cambio climático hasta el año 2100.

Los resultados de la investigación indican que las regiones del sur de Europa serán las más afectadas. Para el caudal mínimo de ríos y arroyos se prevén fuertes reducciones en la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes; los descensos en los niveles de flujo mínimo podrían ser del 40 por ciento. En cuanto a los períodos de escasez de agua podrían incrementarse hasta en un 80 por ciento. Y todo ello solo por efecto del cambio climático, sin contar otros factores.



http://noticiasdelaciencia.com/not/9424/un_futuro_con_sequias_mas_severas_y_persistentes_para_europa/

sábado, 28 de diciembre de 2013

El agujero en la capa de ozono no se agranda pero tampoco se reduce

Unos científicos de la NASA han sacado a la luz algunos de los entresijos del funcionamiento interno del gran agujero de la capa de ozono que anualmente se forma sobre la Antártida. Entre los hallazgos, destaca el de que la disminución de los de los clorofluorocarbonos (CFCs) en la estratosfera lograda con el Protocolo de Montreal, el primer tratado internacional de la historia en regular agentes contaminantes, no ha causado todavía una recuperación clara de la capa de ozono en la región del agujero.

Más de 20 años después de que dicho Protocolo de Montreal limitase las emisiones humanas de las sustancias que disminuyen la presencia de ozono en la estratosfera, las inspecciones de la zona del agujero de la capa de ozono efectuadas por satélites han mostrado que, esencialmente, se ha estabilizado, dejando de adoptar tamaños cada vez mayores. Sin embargo, dos nuevos estudios muestran que aún no hay signos claros de recuperación.


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La representación del agujero en la capa de ozono, visto a gran distancia desde arriba, como ésta que lo muestra en octubre de 2013, es una manera de ver la evolución del agujero de año en año. Sin embargo, las mediciones clásicas, en su forma común de representarlas e interpretarlas, tienen limitaciones.









La presencia de agujeros ocupando áreas más pequeñas, y la existencia de una cantidad total de ozono más grande, no necesariamente son evidencias de recuperación atribuibles a la disminución del agente químico culpable, tal como argumenta Susan Strahan, del equipo de investigación, y científica del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt.

Un análisis minucioso del agujero de 2012 en la capa de ozono ha revelado que fue más complejo de lo creído anteriormente. El ozono aumentó en altitudes superiores a principios de octubre, arrastrado hacia allí por los vientos, ocultando la destrucción del ozono en la estratósfera baja.

El nuevo estudio muestra que las mediciones clásicas basadas en los valores totales de ozono tienen limitaciones y no pueden revelar la situación en su totalidad.

Una de las conclusiones que se desprenden de esta investigación es que la recuperación de la capa de ozono tras el Protocolo de Montreal es más lenta de lo que parecía. Se trata de un ejemplo claro de que hay que actuar con mucha antelación para evitar los efectos nocivos de trastornos medioambientales. No se puede caer en la inacción y limitarse a actuar cuando la situación esté cerca de un desastre, porque para entonces ya será demasiado tarde aunque se apliquen medidas contundentes.



http://noticiasdelaciencia.com/not/9147/el_agujero_en_la_capa_de_ozono_no_se_agranda_pero_tampoco_se_reduce/

martes, 24 de diciembre de 2013

El clima frío contrae montañas

Cada año, miles de millones de toneladas de roca y tierra desaparecen de la superficie de la Tierra, recorrieron desde las montañas y llanuras y barridas por el viento, la lluvia y otros elementos. El principal motor de este rejuvenecimiento dramático es el clima, según un nuevo estudio. Y cuando cae la temperatura global, la erosión comienza a toda marcha.

La mayoría de los estudios previos de la erosión se han basado en la medición de las cantidades de sedimentos que se acumulan en algún lugar después de haber sido llevado lejos de sus fuentes y depositado en otro lugar.Pero este tipo de análisis se centran en las secuelas de la erosión, no el proceso en sí mismo. Para estimar de forma más directa las tasas de erosión, los investigadores utilizan técnicas generalmente conocidas como termocronometría, o la medida de la temperatura de una roca ha cambiado a través del tiempo. Muchas de estas técnicas se basan en la evaluación de la forma de desintegración de elementos radiactivos dentro de una roca que ha afectado sus minerales.

Recorrer el poder.  El aumento espectacular de las tasas de erosión en todo el mundo en los últimos 2 millones años se puede atribuir en gran medida a la formación y expansión de los glaciares de latitudes medias (como el Glaciar de Aletsch en Suiza, que se muestra aquí), sugiere un estudio reciente.
Hace unos 6 millones de años, como se enfría el clima de la Tierra, las tasas de erosión en general aumentaron en todas las latitudes, pero aumentaron sobre todo en las regiones montañosas. Luego, en la estela de refrigeración aún más fuerte que ayudó a desencadenar una serie de edades de hielo y períodos interglaciares comenzando hace unos 2,4 millones de años, las tasas de erosión se duplicaron , publicó el equipo en línea hoy en día en la naturaleza . Debido a la erosión aumentó más drásticamente en las latitudes medias de montaña rangos-áreas con mayor probabilidad de primera experiencia glaciares como el clima gradualmente refrigerado por Herman y sus colegas culpan a la aceleración de la erosión de la erosión glacial.
Los nuevos resultados, y especialmente de su escala global ", confirma para mí que los aumentos en las tasas de erosión son ​​una señal climática", dice David Egholm, geofísico de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. En particular, señala, las variaciones de latitud-dependiente en las tasas de erosión "muy probablemente" se pueden atribuir a los glaciares.
Si el clima de la Tierra continúa enfriándose, como lo ha hecho en el largo plazo en los últimos millones de años, las tasas de erosión es probable que continúe aumentando. Pero si esa tendencia al enfriamiento puestos, ya sea debido a las variaciones naturales del clima o el calentamiento debido a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, la erosión en todo el mundo disminuirá gradualmente. Eso es un efecto que no podría incluso ser notado en el corto plazo, ya que probablemente desarrollará durante millones de años, además de que probablemente se puede enmascarar con otros cada vez mayores cambios humanos impulsada en el paisaje.

sábado, 23 de noviembre de 2013

2013 batirá un nuevo récord de emisiones globales de CO2

Se han presentado las últimas cifras del proyecto Global Carbon Project, una iniciativa codirigida por científicos del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático en la Universidad de East Anglia (Reino Unido) que sigue la evolución global de las emisiones de CO2. Los resultados, que publica la revista Earth System Science Data Discussions, reflejan que este año se alcanzará la cifra récord de 36 mil millones de toneladas.

[Img #16705]

El aumento del 2,1% previsto para 2013 significa que las emisiones por la quema de combustibles fósiles están un 61% por encima de los niveles de 1990, el año de referencia del Protocolo de Kioto. El incremento de 2013 se produce, además, después de otro similar del 2,2% en 2012.



El Global Carbon Budget revela que los mayores contribuyentes a las emisiones de combustibles fósiles en 2012 fueron China (27%), Estados Unidos (14%), la Unión Europea (10%) y la India (6%).

El aumento de las emisiones de combustibles fósiles en 2012 y 2013 fue más lento en comparación con la media del 2,7% de los últimos 10 años. Las tasas de crecimiento de CO2 de los principales países emisores en 2012 fueron China (5,9%) e India (7,7%). Por su parte, las emisiones de EE UU disminuyeron un 3,7% y en Europa un 1,8%.


La mayoría de las emisiones provienen del carbón (43%), seguido del petróleo (33%), el gas (18%), el cemento (5,3%) y la quema de gas (0,6%). El crecimiento en el carbón en 2012 representó el 54% del total de las emisiones de combustibles fósiles. Las emisiones de CO2 derivadas de la deforestación y otros cambios de uso del suelo añadieron otro 8%.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Los expertos creen que el cambio climático se inició en 1960

La aparente contradicción entre el aumento sostenido en las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2) y una disminución en la tasa de incremento en la temperatura global registrada desde finales de los años 90, ha sido uno de los principales argumentos de los escépticos para cuestionar el efecto de la actividad humana sobre el clima del planeta. 

Sin embargo, una investigación publicada el pasado 10 de noviembre en la revista Nature Geoscience muestra que, por el contrario, gran parte de esta disminución en el ritmo de calentamiento se debe a la intervención humana con el sistema climático. 


Los resultados muestran que las temperaturas global y hemisféricas comparten una misma tendencia de largo plazo con el forzamiento radiativo de origen antropogénico y este factor es el que ha determinado, en gran medida, la evolución de las temperaturas en el siglo XX". El estudio revela que el calentamiento global sostenido se inició alrededor de 1960, impulsado por el rápido crecimiento en las emisiones de gases de efecto invernadero, resultante del boom económico posterior a la Segunda Guerra Mundial. 

Dos periodos de interés en las temperaturas global y hemisféricas que han sido discutidos ampliamente por climatólogos y físicos de la atmósfera son el enfriamiento ocurrido a mediados del siglo XX y la disminución en la tasa de calentamiento de las últimas dos décadas. De acuerdo con Estrada, Perron y Martínez-López, grandes eventos socioeconómicos del siglo pasado contribuyeron a la ocurrencia de ambos, aunque otros factores naturales y antropogénicos jugaron un papel importante. 

El enfriamiento ocurrido entre 1940 y 1970 ha sido comúnmente explicado como el resultado de variabilidad natural del clima y el efecto de los aerosoles atmosféricos antropogénicos, resultantes de la recuperación de la actividad industrial en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.


El estudio también aborda la disminución en la tasa de calentamiento que se ha registrado desde finales de la década de los 90 y que ha sido un argumento de los escépticos de la ciencia del cambio climático para cuestionar el impacto que la actividad humana ha tenido en el sistema clima. 

Desafortunadamente, la reducción en la tasa de calentamiento podría ser breve. "Mientras no se cuente con un acuerdo internacional que limite las emisiones de CO2, el planeta continuará calentándose y metas tales como limitar el incremento en la temperatura global a menos de 2ºC serán únicamente buenos deseos”.


http://noticiasdelaciencia.com/not/8771/los_expertos_creen_que_el_cambio_climatico_se_inicio_en_1960/

viernes, 1 de noviembre de 2013

La tundra, un inmenso depósito de CO2 que podría escapar a la atmósfera








Hay cantidades enormes de carbono orgánico en el suelo bajo la tundra que cubre muchas de las áreas carentes de vegetación arbórea más septentrionales del planeta. Estas inmensas áreas del Hemisferio Norte cubiertas por la tundra cuentan solo con musgos, juncias, matas y otra vegetación poco frondosa, y a menudo en el subsuelo hay permafrost.
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A grandes rasgos, el permafrost es hielo mezclado con partículas minerales, y forma una capa bajo la superficie, quedando lo bastante resguardada de los rayos del Sol como para que buena parte del material permanezca congelado de manera ininterrumpida durante miles o incluso millones de años. Tan solo la capa superficial se deshiela durante el corto verano ártico. La materia orgánica, rica en carbono, que está atrapada en el permafrost, queda libre cuando éste se derrite.


El crucial balance del carbono ha sido estudiado en estos más de diez años a través de dos mediciones básicas: Una es la cantidad de carbono emitido en forma de CO2 como consecuencia de la respiración de organismos vivos. La otra es la cantidad de carbono absorbido por las plantas en el proceso de fotosíntesis.

Una vez establecidas las dos cifras, se obtiene un balance que indica si la tundra es una fuente de CO2 o si actúa como un sumidero natural absorbiendo más de lo que emite y almacenándolo en la biomasa de su flora o en la capa de turba.

Lund y sus colegas han comprobado que la emisión anual de CO2 de estos organismos vivientes aumenta linealmente con el aumento de la temperatura estival, considerada como la temperatura media en el mes de julio. Sin embargo, parece que la capacidad de asimilación de carbono mediante la fotosíntesis deja de aumentar cuando la temperatura en julio sube por encima de unos siete grados centígrados, hecho que ha ocurrido varias veces en años recientes. Esto significa que la tundra podría convertirse en una fuente de emisión neta de CO2 a la atmósfera si el fuerte calentamiento actual del clima continúa como se ha pronosticado y si las estimaciones de estos científicos, basadas en mediciones muy locales, son correctas para todo el territorio de la tundra.



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